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Todo muy calmado en la ciudad del caos, donde el mismo sol posa para sudar ese calor especial que irradia este mismo condenado. Muy Siempre criticando Hyomepeque Chan, quien descubría el aire acondicionado y por lo mismo se ganaba un premio novel de la paz por inventor. Su ingenio ha calmado al gran sol, cubriéndose de su magnificencia, en cuevas, hoyos, casas o edificaciones despedían los vientos fríos del desierto esa gran barrera de cristal sembrada en el medio por Tomoro, aprendiz de Rufianeme, participante singular de una de las raíces dejadas por la tribu del wayuncano en la selva, quienes se quedaban por fuera.
Mia santa murmuraban los escritos en la pared, con sus sindicatos las puertas protestaban los golpes dados por el ogro en su pantano. Historietas dentro de cuentos, en sus entrañas, cuando la flama llegaba hasta el finito infini Saltaba de alegría por cada unidad que construía uno de los de la tribu del wayunconi; mitad wayuncano, mitad salvaje. Era el mono deste territorio y lanzaba mierda solamente por joder, ya que rápidamente subía coronas.
De pronto, en la cima, en las alturas, secas y coloradas se cargaban de sus tremenduras algunas nubes. Rebeldes como siempre, circulaban danzando dantescamente junto la corona, deidad idealista puesta en plazas y parlamentos por aquellos espantados espectros sin cuerpo.
Y desde entonces comenzábamos el loop, cuando del cielo sus lamentos traian lluvias, evolución social y natural para demostrar quien se queda o quien sigue el proceso de evolución, de adaptación, pura selección natural, material sistemático. Es esta la historieta del mono Hyomepeque Chan fuera la montaña de la princesa, una joven características de riqueza y fama. 'Ese mono la queria mucho, sus mierdas a mucho a dado. Manchados saben quienes son, lo otros en la mira lo tienen, la princesa en este caso, quien lleva la corona, aprende y vive su vida, dentro de inventos y formulas.' Animemi escuchaba a los de la tribu vecina hablar sobre las condenas discretas ejecutadas por la mismísima selva en la ciudad, caramba el sol se escapaba...y este mono enamorado...que preguntaba incesantemente al amor...
Que hacer para conquistarla, que hacer para conquistarla repetía este Hyomepeque Chan constripando otra de sus mierditas bien calientes. 'Espero salga durita por fuera, blandita por dentro, para darle como es, dejando ademas un salpicón como señal'. Este monito a veces salia de aprietos por escurridizo, aveces por eso lo agarraban y afeitaban, varias épocas de su vida consumidas con grasa, viejo recordaba un nieto de Tomoro, profesor esta vez de Rufianeme, la vieja zorra de la zona, con quien familias enteras habían casado, ahora los premios por competir eran dados. Resistencia es, la resistencia. Soldados de la calle. Energías desviadas, desgastadas por el capricho de su sentir. Wayuncano en las alturas observaba.
Morían y la justicia sangraba. Un rostro daba la cara y presos llenaban celdas, otros en su gloria nos vienen ahora a mandar luego muertos...los escuderos de la muerte. Salvan con sus vidas, el escudo de la libertad.
Censura o complejidad.
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